Alejandro Bisi nació en Pergamino, Buenos Aires. Estudió en una escuela técnica y en 2009, a sus 18 años, vino a Oro Verde a estudiar Bioingeniería en la Facultad de Ingeniería de la UNER. Egresó en 2017 y la Ciudad Universitaria fue el lugar elegido para radicar GiveMove, una empresa de base tecnológica que, según él define, “aspira a crear soluciones que mejoren la calidad de vida a personas con discapacidad motriz, brindando autonomía e independencia, algo fundamental para su desarrollo integral”. La startup desarrolló el bipedestador motorizado para niños BipMove, que le valió premiaciones a nivel regional, nacional e internacional y que busca consolidarse en el mercado local y expandirse a diversas plazas del planeta.

Como graduado de la Facultad de Ingeniería, Alejandro repasó las experiencias y aprendizajes que cultivó como estudiante de la FIUNER a partir de su participación en voluntariados y proyectos con respaldo y asesoramiento académico e institucional, y valoró los aportes que siguen acompañando al día de hoy su camino profesional.

- ¿Qué recordás de tu etapa de estudiante universitario de la FIUNER?

- La Facultad tiene un trato muy cercano con cada estudiante. No somos un número, tenemos nombre y apellido y nos conocemos todos. Que haya estudiantes de distintas partes de la Argentina hace que se genere un vínculo muy lindo. Esa contención hace que el camino sea más agradable para muchos estudiantes que no ven a su familia, o la ven una o dos veces por año. Yo veía a mis viejos una vez cada tres meses, pero tenía compañeros que no los veían nunca. Y en una carrera difícil eso tiene un papel importante.

- ¿Fue difícil la carrera de Bioingeniería para vos?

- Los tres primeros años no. Vine de una escuela técnica con muy buena formación y eso facilitó el aprendizaje de los primeros años. En el ciclo superior, donde se nivelan los conocimientos, es parejo para todos y complejo para todos. Pero una vez que se llega a esa instancia y se tiene la inercia, hay que ir cerrando etapas, rendir materias y planificar, hasta obtener el título. Es una carrera de ingeniería y como tal tiene su grado de complejidad.

- Además de avanzar en la carrera, tuviste mucha participación en distintos proyectos. ¿Cómo fue tu recorrido?

- En un momento había dejado de rendir, porque trabajaba con Edgardo Bonfils (gerente de BioLab y profesor en la carrera de Bioingeniería) y me dedicaba más a eso. También trabajaba como auxiliar Alumno en la cátedra de Química. En ese momento conocí a Facu, el hijo de una profesora de la Facultad (Gabriela Acosta). Gaby me pidió que le haga un bipedestador a Facu. Los fines de semana los pasaba en el taller. Cuando presenté los proyectos en una feria de ingresantes los vieron Pedro Tomiozzo y Gretel Ramírez (ex secretario y actual secretaria de Extensión de la FIUNER) y me ayudaron a institucionalizar lo que estaba haciendo. Formé un Voluntariado Estudiantil con estudiantes de distintos años, en el que llegamos a ser hasta 12. Y empezamos a hacer dispositivos para un centro de salud de Paraná. Después avanzamos con un PFIP-ESPRO (Proyectos Federales de Innovación Productiva - Eslabonamientos Productivos, del Consejo Federal de Ciencia y Tecnología), con el acompañamiento de la Secretaría de Ciencia y Tecnología de la Provincia. Lo presentamos y la Facultad recibió un ANR (Aporte No Reembolsable) de más de 3 millones de pesos. En ese momento empecé hacer mi tesis, que fue el bipedestador motorizado. Me gradué en 2017. Los dos primeros prototipos los doné: a un hospital de Pergamino y a una familia de Rosario. Estuve contratado por la Facultad durante 18 meses, junto con la bioingeniera Diana Vertíz Del Valle y el ingeniero mecánico Facundo Cuestas, con quienes trabajamos en el diseño de una silla de ruedas motorizada con bipedestación, elevación y reclinación, pensada para niños con discapacidad. Es una evolución de mi proyecto de tesis y el producto que hoy comercializa nuestra empresa.

- ¿Qué balance hacés de haber canalizado tus ganas y proyectos dentro de la Facultad?

- Cuando un emprendedor está desarrollando hardware se necesita mucho capital: económico, recursos humanos, bienes de uso o infraestructura. La Facultad me dio infraestructura para poder llevarlo adelante, desde el Laboratorio de Prototipado Electrónico y 3D, que me dio un acompañamiento enorme de la mano del profesor Juan Manuel Reta, y la posibilidad de acceder al ANR, que permitió comprar computadoras, insumos y herramientas, así como contratar consultorías. Tuve un aprendizaje constante desde el inicio en la gestión de proyectos y, al día de hoy, una empresa.

Presente y futuro profesional

Entre más de 10 premios y menciones, Alejandro y el equipo de GiveMove resultaron ganadores de los Israel Innovation Awards 2020; del Premio en Innovación de la UdeSA Startup Competition (Universidad de San Andrés) y del Joven Empresario 2021 de Entre Ríos; segundo lugar en el Concurso IB50K del Instituto Balseiro; primer y segundo puesto en el Programa Fedex para Pequeñas y Medianas Empresas 2021.

- ¿Qué significado tienen para GiveMove los premios que ha ganado la empresa?

- Lo más importante es lograr visibilidad. Hoy estamos en un punto de equilibrio, pero buscamos seguir creciendo, expandirnos y que más familias nos conozcan. La visibilidad hace que podamos llegar a ellas. Hoy en día en Argentina estamos logrando que las obras sociales cubran el 100% de nuestro equipo. Para ellas representa un 50% menos que comprar una silla de ruedas motorizada importada. Nuestro equipo es de industria nacional y, si bien hoy no sustituye a la silla de ruedas, estamos terminando el desarrollo de la silla motorizada con bipedestación, elevación y reclinación.

Seis personas integran GiveMove: dos bioingenieros, un ingeniero mecánico, un licenciado en Comercio Exterior; una diseñadora industrial y licenciada en Administración de Empresas y una diseñadora gráfica.

Actualmente se encuentran manteniendo diversas reuniones para conseguir distribución de su producto al resto del mundo, ya que están recibiendo gran cantidad de pedidos internacionales. En particular, trabajan con representantes de FedEx en México, Colombia y Estados Unidos para homologar las certificaciones y dar respuesta a la demanda.




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